Lo importante de esta herramienta es poder controlar las entradas (ingresos) y salidas (egresos) de dinero de la empresa. Para calcular el saldo que posee tu empresa en un periodo determinado debes restar el total de ingresos menos el total de egresos. Esto te permitirá saber si es que falta dinero en la empresa y si es necesario un financiamiento para poder continuar con las operaciones de la misma.
Revisa los conceptos de gestión financiera, contabilidad y flujo de caja y luego lee el siguiente caso:
Don Lucho tiene un taller donde fabrica muebles. Para hacer estos muebles el necesita comprar la madera y las herramientas que se van a usar. Además, su taller ha crecido tanto que ha necesitado contratar a algunas personas que lo ayuden. Estos últimos meses hubieron tantos pedidos que Don Lucho necesitaba organizar de alguna manera todo el dinero que entraba (ingresos) y salía (egresos) de su taller. Fue así como decidió realizar un flujo de caja.
En el siguiente cuadro puedes ver cómo es que Don Lucho organizó los ingresos que tenía cada mes por las ventas de los muebles. Además, tuvo que anotar los gastos que tenía en comprar la madera (materia prima), las herramientas y en pagarle a sus ayudantes extra. Finalmente Don Lucho pudo tener en orden sus ingresos y egresos mes a mes para así poder calcular el saldo total que tenía.
* El saldo acumulado es la suma de todos los saldo de los periodos hasta la fecha. Por ejemplo:
S/. -300 se obtiene de sumar S/.-500 + S/.200, y S/.150 se obtiene de sumar S/.-500 + S/. 200 + S/. 450.
proyecciones financieras hacer proyecciones financieras de manera formal con
ayuda de una consultora especializada en el tema. El objetivo era
conocer los posibles escenarios de crecimiento para saber hacia dónde
dirigir su empresa y qué ajustes eran necesarios.
¿El resultado? GYEC Grupo Mexicano, firma que brinda
servicios de ingeniería geotécnica a constructoras, detectó que para
2012 podría renovar el 50% de su infraestructura. Ese año sus activos
fijos estarán depreciados en su totalidad, por lo que podrían venderse a
una arrendadora para liberar más flujo de efectivo.
Antes de hacer proyecciones financieras, Castillo sólo implementaba
unas medidas conocidas internamente como “fórmulas de condición”,
parámetros que califican el comportamiento de indicadores como
rentabilidad, productividad y crecimiento a través de una gráfica. Al
ejecutarlas, el empresario se dio cuenta de la importancia de considerar
los distintos escenarios financieros por los que podía pasar su
compañía.
“Las proyecciones que tenemos hechas hasta 2014 nos permiten tener un
control sobre todos los rubros de la organización. Con esto podemos
conocer el desempeño de cada área, distinguir lo que necesitamos mejorar
y qué tanto debemos invertir”, afirma.
Otro de los motivos por los que decidió hacer proyecciones financieras
fue que los bancos, las instituciones financieras y algunos proveedores
que financian equipo y otorgan recursos para capita
l de trabajo piden
históricos y proyecciones de los años otorgados como plazo para pagar el
crédito.
1. Conoce tu empresa.
Víctor Calderón, socio fundador de ArCcanto –una consultora
especializada en financiamiento para Pymes– señala que lo primero es
analizar tu mercado y tu capacidad de producción. Dominar las cifras de
tu organización te ayudará a tener un panorama de la situación actual
para hacer una proyección realista.
En el caso de GYEC, antes de realizar una proyección financiera realizan un análisis FODA
(de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) de la empresa en
general, para observar la situación en la que se encuentra tanto
internamente como en el mercado.
2. Determina el tiempo de proyección. Las proyecciones financieras pueden ser mensuales o anuales o,
como se hace usualmente, a cinco años, dependiendo de cómo funcione la
empresa. Lo recomendable es hacerlas cada 30 días, para evaluar las
metas periódicamente.
El modelo GYEC permite a los gerentes realizar una planeación táctica
donde organizan las estrategias que llevarán a cabo mes con mes para
cumplir con los propósitos. Para hacerlo, contemplan el presupuesto que
les otorgaron en la proyección y revisan que las medidas estén alineadas
con la filosofía del negocio.
Y no sólo eso. Constantemente le dan seguimiento a cada área para medir
el logro de objetivos a través de un sistema interno al que llaman
“semaforización”. Cuando uno de los indicadores está en verde, es porque
las metas planteadas se completan en tiempo y forma. Cuando está en
amarillo, existe algún problema al que se le debe poner atención. Y
cuando está en rojo, indica que no se cumplieron las expectativas. Este
mismo sistema califica el desempeño y los resultados de los
colaboradores de la firma.
3. Analiza tu caso. Si se trata de un nuevo proyecto de inversión, debes estimar
el precio del producto y el costo de operación, además de establecer las
políticas de costos, gastos y de los otros indicadores. Para una
empresa que ya está en marcha, debes partir de los últimos estados
financieros con el apoyo de herramientas como Excel o software
especializado.
4. Elabora un estado de resultados. Resueltos los puntos anteriores, desglosa cada indicador del
estado de resultados. Este documento debe reflejar los ingresos, egresos
y costos de la empresa. “Observa históricamente cómo has estado para
que determines cómo quieres estar”, señala Calderón.
5. Calcula el histórico de ventas. Evalúa esta parte de la proyección con el promedio histórico
de los costos y con relación a las ventas de la empresa. Toma en cuenta
si en el último periodo hay algún factor –como la compra de maquinaria–
que hiciera reducir este indicador.
6. Haz una proyección de ventas. Realízala con base en el
presupuesto que tienes. Para ello, contesta las siguientes preguntas:
¿en qué cantidades se vende el producto?, ¿cuántos clientes tienes? y ¿cuál será el precio?
7. Realiza un balance general.
Una vez que tengas las cifras estimadas del estado de resultados,
desarrolla cada indicador del balance general. Esta parte representa los
pasivos y activos de la empresa.
Considera que las cantidades proyectadas tienen que coincidir con todos
los rubros del balance. Por ejemplo, al expresar que en un año
aumentarán las ventas, también deberás plantear que crecerán las cuentas
por cobrar, el número de clientes y que posiblemente necesites
financiamiento para incrementar esas ventas.
8. Prevé el flujo de efectivo. Con los dos estados financieros anteriores, elabora una
proyección del estado de cambios de la situación financiera con base en
el efectivo (flujo de efectivo). Esta parte describe cómo va a ser la
liquidez. Si la cifra final es positiva, tu empresa es rentable; de lo
contrario tendrás que replantear tus escenarios.
“El flujo de efectivo es importante porque con él puedes saber si te va
a faltar o sobrar dinero y con ello determinar cuáles serán tus
estrategias de inversión”, aclara Calderón, de ArCcanto.
9. Fija las premisas de proyección. Determina cuánto puedes incrementar las cifras y a cuántos
años. Revisa que en cada periodo se hagan los ajustes necesarios de
acuerdo con decisiones importantes que se vayan tomando en la empresa,
como la compra de activos, nuevas contrataciones, adquisición de un
crédito o incremento de producción.